
Por: José Villarroel
Diariamente los docentes se encuentran ante una paradoja a la hora de corregir los deberes escolares que se asignan para ser realizadas en casa y que se conocen cotidianamente, como “tareas para el hogar” puesto que se hace evidente que dichas actividades no son realizadas por los niños si no por sus padres.
A todos nos gusta que nuestros hijos obtengan excelentes calificaciones y se destaquen en sus salones de clases por los magníficos trabajos que llevan pero caemos en un grave error si en vez de guiar las actividades de nuestros niños y corregir los errores, nos sentamos a hacerle la totalidad de los deberes escolares debido a que fomentamos muy malos hábitos de estudios en el escolar así como también la inclinación al facilismo, el ventajismo y la deshonestidad.
Debemos recordar que el proceso de enseñanza y aprendizaje es individual y responde a las necesidades y aptitudes de cada uno de nosotros y que al hacerle la tarea a nuestros hijos les estamos truncando parte de su futuro.
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